viernes, 30 de julio de 2010

LOS MALESTARES ACTUALES EN LA CULTURA: LA ANOREXIA

Velocidad y presión para alcanzar ciertas posiciones, tanto por la competencia como para sobrevivir, los ideales personales, ideales familiares y exigencias socioculturales han acentuado desde nuestro registro significativamente la incidencia de diversas problemáticas, entre otras la de los trastornos de la alimentación.
Anorexia-Bulimia. Estos y entre otros son los malestares actuales en una cultura donde las dificultades para la realización personal, se hacen cada vez más evidentes.

El sujeto de hoy no es el mismo que hace cincuenta años. Hay síntomas nuevos. El hombre actual dispone de una enorme cantidad de objetos para disipar la falta.

En nuestros días, la ciencia y la tecnología parecieran ocupar el lugar de amo que nos comanda. La ciencia busca borrar el resto, lo que no se sabe, negar la muerte como parte de la vida y desconocer que lo muere es un sujeto, no un conjunto de órganos.
En el caso de la anorexia, es una mujer una vez la que denuncia que algo de ese orden no funciona. Recordemos que antes fue la histérica.

Padecimientos del hombre contemporáneo, a los que el psicoanálisis no está ajeno y cuya reflexión nos permite una contribución desde el mismo.

Y si bien desde el psicoanálisis la pensamos en torno a la significación del síntoma “anoréxico”, no significará abandonar la pregunta esencial alrededor de la naturaleza sintomática de la anorexia.

Se trata más bien de un intento de dilucidar el sentido psicopatológico de la manifestación anoréxica.

De este modo lo abordaré desde un campo psicopatológico:


LA ANOREXIA HISTÉRICA CENTRADA EN EL CONCEPTO DE DESEO INSATISFECHO

Voces que cuentan, palabras que dicen de la relación con un cuerpo sede y lugar de sufrimiento; este es el escenario donde se despliega el drama. El sujeto no se reconoce en ese cuerpo que habita, quiere otro, este se ha convertido en un enemigo que impone su anatomía, su forma, su sexo, su límite. Una identidad donde la pregunta no es sólo ¿quién soy? Sino que involucra la existencia misma.

Desde el psicoanálisis el origen de la sexualidad humana da cuenta de la estrecha relación madre-hijo. Como dice Freud: “…no es ninguna casualidad que el niño a pechos de su madre se haya convertido en el prototipo de toda la relación amorosa…”

Hoy sabemos escuchar la anorexia a partir del concepto de deseo insatisfecho: ¿que es ese deseo? ¿Qué quiere decir insatisfacción del deseo?

El deseo de define como una aspiración jamás realizada, porque el fin buscado es un fin imposible: el del incesto. El deseo es siempre deseo incestuoso de poseer el cuerpo de la madre (para el niño) el o de tener un hijo del padre (para la niña), sin lograrlo jamás. El resultado es pues la insatisfacción.

Ahora bien, la insatisfacción del deseo incestuoso se traduce mentalmente por una producción suplementaria: la de la alucinación mental. ¿Qué alucinación? La alucinación del deseo.

Esto es: el sustituto de la posición incestuosa del cuerpo materno.
¿Qué pasa con la anoréxica?.
Rechaza ese estado dúplice que reconocemos en el niño de pecho, satisfacción de hambre e insatisfacción de deseo.

Quiere la insatisfacción reine por todas partes, que sólo haya insatisfacción, tanto de la necesidad fisiológica como del deseo.

¿Qué nos dice entonces la anoréxica? : “No quiero comer para satisfacerme y no quiero satisfacerme para estar segura de que mi deseo permanece intacto y no solamente el mío sino también el de mi madre”

Detengámonos aquí y examinemos brevemente la problemática edípica,
Para Freud el Edipo es un fenómeno universal que se encuentra como eje a lo largo de toda su obra, hasta que en 1923, en la “Organización genital infantil”, con la introducción del concepto de falo, adquiere un significado teórico definitivo.

En 1931 en “Sobre la Sexualidad Femenina” dice
“…la fase pre-edípica de la mujer alcanzaba una significación que no le habíamos adscrito hasta entonces. Puesto que esa fase deja espacio para todas las fijaciones y represiones a que conducimos la génesis de las neurosis…la mencionada fase de la ligazón madre deja conjeturar un nexo particularmente íntimo con la etiología de las histerias, lo que no puede sorprender si se repara en que ambas, la fase y la neurosis se
encuentran entre los caracteres de la femineidad…en esa dependencia de la madre se halla el germen de la posterior paranoia de la mujer.
…la fase de la ligazón madre exclusiva, que puede llamarse pre-edípica, reclama entonces una significación muchísimo mayor en al mujer que no le correspondería al varón…”


Plantea, entonces que se trata de una relación intensa y de exclusividad con la madre, el padre queda excluido.

La diferencia con el varón que también atraviesa esta fase, es que a la niña parece serle más difícil abandonarla, además de su intensidad, se prolonga más en el tiempo: “…era preciso admitir la posibilidad de que cierto número de personas del sexo femenino permanecieran atascadas en al ligazón madre originaria..:”

Lacan por su parte dice: “…las madres tienen un carácter mortífero y muy especialmente en las relaciones madre-hija…ya que la Imago materna es mucho más castradora que la Imago paterna…”

Ambos autores coinciden en la idea de las hijas capturadas en un vínculo con sus madres, considerado estragante, devastador, este vínculo parece ser un terreno fértil para la aparición de trastornos orales.

Se intenta comprender la anorexia no desde la perspectiva de que la niña no come, sino que come nada, es decir, en la medida en que han sido colmadas las necesidades, la anorexia no soporta que cualquier demanda sea interpretada como necesidad.

Como hay anticipación del Otro a la articulación de la demanda, se rechaza el don para tener espacio de demanda y salvaguardar el deseo. Así, es necesario comer nada para mantener vivo el deseo.

Para la anoréxica comer significa ceder a la omnipotencia materna que impone un objeto real: la comida y reduce el ser alimentado a un ser de necesidad, cuando se niega a comer, lo que quiere son palabras que la inscriban en una historia como ser de deseo y no de necesidades.

Esto puede ser ejemplificado con el fragmento de un caso donde una paciente (Sandra) pide desesperadamente que la madre desee otra cosa. Que desee algo más que a ella. Esta madre es una madre que, salvo para darle de comer, demuestra poco interés por el padre, nada de deseo. Es una madre a la que Sandra, le resulta imposible unir a la palabra mujer. Ella dice: “mi madre es exactamente lo que no quisiera ser”.

Es una madre que se queja de su incompletud, que destaca cualidades del padre como padre pero lo degrada como hombre.

Sandra también se pregunta ¿qué es ser mujer?, respuesta que no encuentra ninguna referencia en la madre, ninguna mirada que pueda remitirla al misterio de la femineidad y el deseo, pregunta que está coagulada su síntoma como la desaparición de la menstruación que ella asocia con “he dejado de ser mujer”.

Este “he dejado de ser mujer” la deja colocada en una especie de terreno de nadie: “no soy mujer pero tampoco soy hombre”.
“¿Qué soy?”.

Que la madre no valore su lugar de mujer está relacionado con el rechazo materno de la femineidad, la propia y la de la hija.

Esta madre está prisionera de las tareas domésticas y no se ocupa de sí misma como mujer. Es una madre eróticamente infeliz, al igual que el padre.

Sandra no puede visualizar al padre como un objeto de amor valorado a los ojos de la madre; esto le impide darles un lugar simbólico en calidad de hombre y mujer, lo que la lleva a vivenciar el acto sexual como una relación incestuosa e impide hasta el momento cualquier satisfacción genital en sus propias relaciones amorosas.

Necesita mantener siempre un deseo insatisfecho, ya que de otra manera se sentiría humillada por gozar con quien es su rival, y tendría que mostrar sus carencias.

En realidad lo que quiere es ocupar todos los lugares. Si decanta por uno, pierde los otros, si no ocupa ninguno puede sostener la ficción de que los posee a todos.

No puede aceptar en definitiva, que le falte algo.

Dice: “mi mayor deseo es tener un hijo, no relaciones sexuales”.
Su mayor deseo es ese hijo= (falo) que la complete.
De todo esto habla su síntoma.

¿Cuál tendría que ser su trabajo en análisis?: Como toda histérica, tendría que hacer el duelo, no de aquello que ha tenido, sino de aquello que le falta: una madre como mujer eróticamente feliz, un padre como hombre libre de desear a su madre.

Volviendo a la anorexia en general.
Es precisamente por el objeto perdido por el que el sujeto clama y es en la articulación con ello que entra en un circuito de repetición. Ilusión de re-encontrarse con lo que nunca tuvo y que por estructura fue perdido.

Así como clamando en acto, debate su ser, intentando excluir al Otro precisamente para sostener un deseo que le sea propio y así salvaguardarse “de su naufragio”.

Si al crearle una hiancia logra poner al Otro en menos, surgirá en tanto sujeto deseante, única manera de poner una barrera ante la asfixiante comida que insistentemente se le ofrece a la anoréxica.
Y si de algo se queja es precisamente estar llena del Otro, por eso necesita excluirlo, para poder incluirse como deseante.

Para terminar: ¿Cómo debemos actuar frente a un paciente que padece anorexia o cualquier otro cuadro clínico aparentemente ajenos al marco analítico habitual?

La respuesta sería que intentemos comprender sus razones teóricas, es decir estudiar los fenómenos que aparentemente se resisten al análisis.
En el caso de la anorexia, sabemos que un daño corporal y que en casos extremos está en riesgo la vida del paciente.
Aquí debemos actuar interdisciplinariamente (médico, endocrinólogo, nutricionista, etc.). Pero también sabemos que hoy podemos escuchar la anorexia a partir del concepto de deseo insatisfecho.
En el síntoma como lo entiende el psicoanálisis hay una absoluta implicación del individuo, y estos síntomas o sufrimientos cumplen una función de ocultación y muchas veces de evitación de un sufrimiento mayor.

El dolor del síntoma lo que intenta es evitar el reconocimiento de un deseo inaceptable.

Por eso si en psicoanálisis podemos hablar de cura, lo que a diferencia de la clínica médica, no necesariamente significa la supresión del síntoma, lo hacemos en el sentido de que el sujeto encuentre un “saber hacer” con sus propias limitaciones y sobre todo que pueda saber que hay una insatisfacción que es estructural, que deja un vacío que lo acompañará toda su vida.

Curarse significará saber sobre si mismo y cobrar una cierta independencia de su patológica sujeción a los otros.

En cuanto a la anorexia en particular, el cuadro clínico que presentan estos pacientes se puede considerar un cuadro más de la psicopatología y esto independientemente de su estructura, sea esta una histeria, una neurosis obsesiva, fobia etc. lo que determinará la modalidad de la dirección de la cura.

Hasta la próxima!