"Cuando se apagan las luces de la razón ilustrada y el ser humano es vertido al abismo del sin - sentido; emerge la palabra como forma y no como sustancia, aparece la posibilidad de nombrar al innombrable. Esta es la gran revolución del pensamiento en el siglo XX, que no habría sido posible sin la obra de Sigmund Freud y su teoría psicoanalítica..."El sufrimiento humano necesita ser escuchado dentro de un contexto
particular.
El psicoanálisis...
LOS MITOS EN TORNO AL PSICÓLOGO y AL PSICOANÁLISIS.
Una serie de mitos rodean la imagen del psicólogo. Principalmente del psicoanalista
Pensar que cuando alguien recomienda a otro que acuda a un psicólogo es tratarlo de loco, no hace más que dar cuenta de las confusiones que giran en torno a nosotros, lamentablemente aún hoy en pleno siglo XXI su verdadera función dentro de la Salud Mental, es desconocida por la mayoría de “ciudadanos de a pie” en algunos círculos sociales, en otros sospechosamente relacionado con creencias esotéricas, religiosas, místicas y demás.
De ahí que muchos digan “yo no creo en el psicoanálisis” por lo que no puedo más que aclarar que el psicoanálisis no una religión para que se crea en él o no. Y Parafraseando a Freud, “no es necesario que UD crea en el psicoanálisis, puede no hacerlo, pero lo que sí le voy a pedir es que me diga todo lo que le pase por la cabeza…”. Y así es, no se trata de un sistema de creencias, ni de una teoría, ni de un dogma. Se trata de una praxis. Y si hay algo en que creer esto es; la palabra del paciente.
Por otro lado si de sentido común se trata, cuantos están en situaciones sean laborales, amorosas etc. que quieren revertir y no pueden. La imposibilidad de hacerlo es una de las más frecuentes causas que llevan a consultar al psicólogo, frases como estas se escuchan a diario: “quiero salir de esta relación, se que me hace mal pero no puedo” o “tendría que hacer algo para ganar más dinero, pero no puedo”.
Evitar ir al psicólogo en estas circunstancias no es más que evitar vivir de una manera independiente y responsable.
Otros de los mitos habituales es que los psicólogos nos quedamos callados, que respondemos con un: ¡Ajam!
Si esto es así. Pero si nos quedamos callados es por que estamos escuchando.
Por lo que el paciente debería alegrarse, ya que no son pocos los que vienen con la queja, “mi marido/mujer no me escucha”,“mis hijos nunca me hacen caso”, “mis padres no me tenían en cuenta”etc.
Y si digo alegrarse es porque el consultorio de un psicoanalista es el lugar optimo para ser escuchado, de hecho la regla que rige nuestro quehacer diario es que el paciente hable para nosotros poder escucharlo.
¿Con qué objetivo? Para conocer bien al paciente y para que cuando hablemos lo hagamos con conocimiento de causa, y no digamos cualquier cosa, lo que lo diferencia y que muchos insisten en y que no es así, en una “charla de café entre amigos o colegas”. Nunca más lejano a esto. No se trata de un profesional que nunca dice nada, sino un profesional que escucha atentamente y que hablará cuando lo sienta pertinente. Un profesional que esta el cien por ciento atento a lo que el paciente tiene para decir, un lugar, un tiempo y un espacio que le pertenece a la palabra del paciente.
Por otro lado no es raro que en cualquier lugar donde uno diga que es psicoanalista o psicólogo, alguien termine dirigiéndose a nosotros diciendo:” Tú que eres psicólogo/psicoanalista, deberías saberlo”. Con lo que se nos ubica en un lugar de sabiduría a modo de Oráculo. El psicólogo/psicoanalista, cumple su función como tal dentro de una situación, y relación particular con el paciente, relación que es demandada por el paciente como tratamiento.
Y por último otro de los mitos más frecuente es escuchar decir:” Yo no estoy loco, no tengo porque ir al psicólogo”.
Consultar a un psicólogo, siempre es una decisión absolutamente personal, y quien se decida por optar por ese camino, obtendrá una ganancia, libertad e independencia personal, que por otros caminos le resultará muy difícil poder hallar.
Pensar que cuando alguien recomienda a otro que acuda a un psicólogo es tratarlo de loco, no hace más que dar cuenta de las confusiones que giran en torno a nosotros, lamentablemente aún hoy en pleno siglo XXI su verdadera función dentro de la Salud Mental, es desconocida por la mayoría de “ciudadanos de a pie” en algunos círculos sociales, en otros sospechosamente relacionado con creencias esotéricas, religiosas, místicas y demás.
De ahí que muchos digan “yo no creo en el psicoanálisis” por lo que no puedo más que aclarar que el psicoanálisis no una religión para que se crea en él o no. Y Parafraseando a Freud, “no es necesario que UD crea en el psicoanálisis, puede no hacerlo, pero lo que sí le voy a pedir es que me diga todo lo que le pase por la cabeza…”. Y así es, no se trata de un sistema de creencias, ni de una teoría, ni de un dogma. Se trata de una praxis. Y si hay algo en que creer esto es; la palabra del paciente.
Por otro lado si de sentido común se trata, cuantos están en situaciones sean laborales, amorosas etc. que quieren revertir y no pueden. La imposibilidad de hacerlo es una de las más frecuentes causas que llevan a consultar al psicólogo, frases como estas se escuchan a diario: “quiero salir de esta relación, se que me hace mal pero no puedo” o “tendría que hacer algo para ganar más dinero, pero no puedo”.
Evitar ir al psicólogo en estas circunstancias no es más que evitar vivir de una manera independiente y responsable.
Otros de los mitos habituales es que los psicólogos nos quedamos callados, que respondemos con un: ¡Ajam!
Si esto es así. Pero si nos quedamos callados es por que estamos escuchando.
Por lo que el paciente debería alegrarse, ya que no son pocos los que vienen con la queja, “mi marido/mujer no me escucha”,“mis hijos nunca me hacen caso”, “mis padres no me tenían en cuenta”etc.
Y si digo alegrarse es porque el consultorio de un psicoanalista es el lugar optimo para ser escuchado, de hecho la regla que rige nuestro quehacer diario es que el paciente hable para nosotros poder escucharlo.
¿Con qué objetivo? Para conocer bien al paciente y para que cuando hablemos lo hagamos con conocimiento de causa, y no digamos cualquier cosa, lo que lo diferencia y que muchos insisten en y que no es así, en una “charla de café entre amigos o colegas”. Nunca más lejano a esto. No se trata de un profesional que nunca dice nada, sino un profesional que escucha atentamente y que hablará cuando lo sienta pertinente. Un profesional que esta el cien por ciento atento a lo que el paciente tiene para decir, un lugar, un tiempo y un espacio que le pertenece a la palabra del paciente.
Por otro lado no es raro que en cualquier lugar donde uno diga que es psicoanalista o psicólogo, alguien termine dirigiéndose a nosotros diciendo:” Tú que eres psicólogo/psicoanalista, deberías saberlo”. Con lo que se nos ubica en un lugar de sabiduría a modo de Oráculo. El psicólogo/psicoanalista, cumple su función como tal dentro de una situación, y relación particular con el paciente, relación que es demandada por el paciente como tratamiento.
Y por último otro de los mitos más frecuente es escuchar decir:” Yo no estoy loco, no tengo porque ir al psicólogo”.
Consultar a un psicólogo, siempre es una decisión absolutamente personal, y quien se decida por optar por ese camino, obtendrá una ganancia, libertad e independencia personal, que por otros caminos le resultará muy difícil poder hallar.
Hasta la proxima!
